Historia Institucional
En el año 2003 llegamos a Lima, Perú, luego de haber estudiado en la European Graduate School (Suiza), con el interés de crear la primera escuela en Latinoamérica afiliada a la EGS. Nos convocaba la pasión por las artes expresivas y el deseo de llevar esta perspectiva del arte para el cambio y la transformación a nuestro país, para que más personas pudieran beneficiarse de ella.
Iniciamos esta aventura de co-creación ofreciendo los primeros cursos introductorios en terapia de artes expresivas, así como compartiendo lo aprendido en diversas instituciones y universidades. Durante esos primeros años, contamos con el apoyo invaluable de Paolo Knill, Stephen Levine, Margo Fuchs y Ellen Levine, quienes nos acompañaron en la creación de la institución, brindando su experiencia en dirección académica y otorgando el aval universitario de la EGS.
En el año 2004 convocamos a Mónica Prado, Ximena Maurial y Pilar Sousa para formar parte de la plana docente de TAE Perú. Comenzamos a reunirnos con ellas para transmitirles la filosofía y los fundamentos de las artes expresivas. Mónica venía de una formación en Psicología y Movimiento en el Laban Institute de Nueva York; Ximena, también psicóloga, tenía una larga trayectoria en el trabajo corporal y la danza; y Pilar se había formado como arte terapeuta en Estados Unidos. La primera sede de TAE Perú funcionaba en un pequeño espacio de la avenida Benavides.
En el año 2005, Paolo Knill y Margo Fuchs fueron invitados a inaugurar oficialmente TAE Perú en nuestro bello local frente al parque El Olivar. La institución fue creciendo, y en 2006 nos mudamos a una nueva sede en una casa de la calle Ayacucho, en Miraflores. Allí, junto con Mónica y Ximena, decidimos formar una sociedad. Ese mismo año se sumó Martín Zavala a este emprendimiento.
Junto con Mónica, Ximena y Martín, desarrollamos el crecimiento de TAE Perú. Fueron años de profundo aprendizaje, pasión, intercambio y creación. Tuvimos el privilegio de convocar a varios docentes que compartieron generosamente su conocimiento y amor por las artes expresivas, entre ellos Odette Vélez, Romina Bernardini y Rodney Wharton.
En el año 2019 decidimos emprender una nueva ruta, migrando a Barcelona, donde actualmente dirigimos esta nueva institución: TAE Barcelona.
Hoy en día, TAE Perú sigue su camino, guiado por Mónica Prado, Ximena Maurial, Martín Zavala y Odette Vélez. Para más información sobre el diplomado en Perú, pueden visitar: www.taeperu.org
¡Bienvenidos a TAE Barcelona!
Sobre la Terapia de Artes Expresivas
Sobre la Terapia de Artes Expresivas
La terapia de artes expresivas surge en Boston (Lesley University) durante la década de 1970 con los aportes de Paolo Knill, Shaun McNiff, Norma Canner y Elizabeth McKim. La propuesta consistía en integrar diferentes modalidades artísticas (movimiento, música, artes plásticas, poesía y drama) en el ámbito terapéutico. Sin embargo, al pasar los años, la terapia de artes expresivas superó el entorno del consultorio y se extendió a distintos campos, como la educación, la intervención en la naturaleza, en contextos de trauma, la consultoría organizacional y comunitaria. Así mimo su práctica se ha extendido ahora a todos los continentes.
En el espacio terapéutico, más allá del uso de la palabra, las artes pueden estar presentes trayendo el potencial transformador que tienen los procesos imaginativos para la salud emocional en las personas.
Nuestro trabajo tiene que ver con retomar la capacidad que todos tenemos de imaginar y crear nuevas posibilidades a pesar de las dificultades que podemos estar viviendo. Las artes traen nuevas e inesperadas sorpresas cuando nos atrevemos a salir de las tradicionales maneras de entender lo que nos pasa. A veces podemos sentir incluso que damos vueltas sobre los mismos patrones en nuestra vida y son los procesos imaginativos los que nos conectan a nuevas y valiosas posibilidades.
Las artes expresivas nos acercan a los procesos vitales de experiencia. Nuestros sentidos, cuerpo e imaginación se ven involucrados, trayendo a nuestra vida nuevos recursos, más allá de los “síntomas o patologías” que puedan presentarse.
El proceso terapéutico siempre se desarrolla dentro de un espacio seguro y un vínculo de confianza con el terapeuta.




